Conspiración

São Paulo/

Fue declarado que el robo de una copia del examen que se aplicaría los días tres y cuatro de octubre pasados a nivel nacional, en Brasil, para estudiantes de bachillerato, sólo tuvo como objetivo perjudicar la imagen del gobierno.

Esa prueba, que se conoce por las siglas ENEM (examen nacional de enseñanza media), da una nota con la que los estudiantes concurren por un lugar en las universidades públicas brasileñas, ya sea las dirigidas por el gobierno federal o por las de los gobiernos de los estados de la federación. Otro examen que los concurrentes deben realizar es uno de selectividad, como existe en otros países.

El Ministerio de Educación elabora el examen de enseñanza media, órgano dependiente del gobierno federal. Por otra parte, la impresión de las copias y su respectiva aplicación correría a manos de una empresa privada, que según el diario local Folha de São Paulo, cobraría unos 116 millones de reales (65 millones de dólares). Las universidades públicas brasileñas tienen un cupo limitado, por ejemplo, en medicina, por cada mil personas sólo una llega a obtener el derecho a cursar la carrera. Por lo tanto, una masa enorme de estudiantes tienen que volcarse a universidades privadas, y de esa forma, poseer un título que cuesta en algunos cursos un ojo de la cara.

Por otro lado, hoy en día hay más posibilidades de entrar en una facultad que antes lo había. La oferta de las privadas creció como la economía de China. Pero algunos colocan un problema en ese universo paradisíaco del conocimiento, y es que mucos cursos no tienen, o mejor dicho, los universitarios no se forman en carácter pleno y profundo. Es un conocimiento superficial que conlleva un nivel bajo de profesionalismo.

Tal vez la sociedad no exija del egresado universitario un conocimiento tan profundo en su formación, porque sólo busca la utilidad de las “cosas”. El foco está en la función, en lo práctico. No es necesario saber el porqué, o el para qué de las cosas. Todo tiene, por lo tanto, un sentido objetivo, basado en lo volátil, sin finalidad ni subjetividad.

Finalmente, el Ministerio de Educación cree haber facilitado en algo, por lo menos, el acceso a las universidades públicas con este examen en octubre, que en esta edición pasará para noviembre. Aunque se piense en una conspiración contra el Gobierno, fuentes periodísticas dicen que el ladrón de la prueba pretendía venderla a 500.000 reales. Lo cierto es que el robo de este examen llevó a dos interpretaciones distintas; claro que todo depende de la creatividad de las personas.

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