Desempleo voraz en Latinoamérica

Cuando a uno le toca lidiar con el desempleo, uno percibe lo débil que es el sistema, que no puede integrar a todos como si fuera un ente vivo. Entonces las plazas se llenan de gente, síntoma del mal que aqueja al estratificado orden socioeconómico.

Infelizmente, muchos se refugian en el alcohol y la bola de nieve crece, porque se agrega otro problema, el de la adicción química. Por supuesto que la falta de trabajo también impacta en nuestra psiquis. Es normal sentirse desalentado en un primer momento, por qué no decirlo, como desinflado anímicamente hablando. Y finalmente, como consecuencia directa, uno se encontrará desesperanzado.

¿Quién me podrá librar de este problemón? El sistema me susurra: “estás solo”. Tal vez, abandonado por la nada que sustenta al mercado para muchos, bendito, para mí no, porque pienso que lo que es bendito no crea desolación, todo lo contrario, es una fuente de vida. La luz que irradia un ser amoroso ilumina los caminos de los que marchamos apesadumbrados por nuestras dificultades. Es terrible el desempleo porque a uno también le cambia la idea del tiempo, y por consiguiente, la visión del futuro. Las horas se enlentecen y se difuman. El reloj pasa a ser un tirano. Vemos pasar las horas y producir en nosotros un vacío. He aquí otro de los problemas del ocio obligatorio: tengo conciencia de que no estoy haciendo nada por la construcción de la sociedad. ¿Nada? Claro que buscaremos alguna tarea, si no uno se enloquece. Por ejemplo, intentaremos arreglar los cajones que llevan años desordenados, leer cosas que uno nunca pudo hacerlo por falta de tiempo, preparar comidas muy elaboradas, cuidar muy bien a nuestros hijos, indudablemente ahora tenemos muchas horas libres para cumplir con nuestros deberes de padres. Esta es la única ventaja de estar desempleados. Debemos acordarnos también de que en este momento es bueno “quemar” el holgado tiempo.

 

Lamentablemente, ninguna de las actividades anteriormente enumeradas, solucionan o disminuyen la cuestión de fondo: estar laboralmente activos, y no pasivos. Por otro lado, pasaremos por momentos de desesperación y llegaremos a pensar si no será algún tipo de karma que se debe pagar, y todavía está en la lista del debe. ¿Quiénes fui en mis vidas anteriores? Pero el presente me presiona, gracias a Dios, y me exijo a mí mismo continuar luchando, viviendo, resistiendo.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *