El código de las pulseras

Empezó en Inglaterra y llegó a Brasil, con todo, el uso de las pulseras coloridas con connotación sexual, como parte de un juego que hacen los adolescentes.
Por mi parte, ya he visto varias chicas que cursan la enseñanza secundaria portándolas en sus muñecas. Y son coloridas porque representan un código: ciertos colores suaves indican un simple abrazo, un beso, hasta llegar a los colores más fuertes-rojo, negro-que establecen como pago el acto sexual por parte de la portadora, a la que le fue arrancada, a través del juego, la pulsera.
Se alerta a los padres, madres, profesores, profesoras, educadores, que ya han habido, lamentablemente, estupros y homicidios por causa de esta nueva “recreación” juvenil.
Por lo tanto, los adultos relacionados diariamente con los jóvenes deben prestar mucha atención a las conversaciones, actitudes y posturas que suceden a partir del uso de las pulseras del sexo.
Para prevenir una ola de problemas de todo tipo, en algunas ciudades brasileñas ya han sido prohibidas, estas pulseras plásticas, en escuelas y liceos públicos. Pero, seguramente el furor de una moda no se aplacará sólo con un precepto.
Además, la sensación de lo nuevo entre los jóvenes, ya es, indudablemente, una motivación.
Por otro lado, cosas de mala índole los mueven, como se mueve el rebaño al pastar. Es el inconsciente colectivo.
Es una pena que hoy en día, el propio sistema alimenta actitudes sociales para generar, a través del consumo, una ganancia económica sin importarle mucho las consecuencias.
Claro que no creo que hagan mucho dinero vendiendo pulseras-un montón vale unos cincuenta pesos uruguayos en Brasil (cinco reales)-pero, quieran o no, en el fondo, es un nuevo negocio, que como siempre, sólo algunos son los que arcan con la plata.
No cabe duda de que las personas vamos, como lo hace el ganado, y convencidas por unos pocos, hacia el matadero. Principalmente, el matadero de las ideas propias y estilos de vida libertarios.
Entonces, vale la pena preguntarse si la Humanidad algún día se hará libre, y fundamentalmente, libre de los valores económicos por sobre todos los demás.

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