El filete y la educación

Descubrieron dopaje en el filete que se comió Contador, el superciclista español. Oh, perdón, mejor dicho, encontraron una substancia en él, que estaba en el filete que digirió. Ay, Dios, es difícil explicar lo que parece tan normal hoy en día, y que es la presencia en casi todos los alimentos, ya sea industrializados o no, de cierto grado de contaminación.

Por otra parte, hasta deberíamos tener mucho cuidado en lo que comemos, sin olvidar tampoco de cuánto comemos. Pero del caso de Contador, ya globalizado, me voy al problema con mayúscula, de la educación. Y la que me pasó la pelota de esta polémica fue la filósofa brasileña Viviane Mosé; después de escucharlaen el canal dos de Sâo Paulo, llamado Cultura.

Ella destacó que el recinto donde los chicos estudian es más parecido con una prisión que con un centro de enseñanza, que la división en asignaturas de los estudios es parecido al montaje de un artefacto en una fábrica, que los profesores trabajan ideas en vez de trabajar lo real y que los niños permanecen sentados, pasivos, mucho tiempo, demasiado, aislados de la realidad.

Por un rato sus excelentes argumentos me convencieron, hasta que en cierto momento me vino a la memoria cuando tuve que trabajar ocho, neve, diez horas diarias a veces sin descanso semanal, y duramente.

Entonces me pregunto que diferencia habría tenido mi vida si en vez de haber estado sentado durante horas en la escuela hubiera pasado paseando y aprendiendo en parques, al aire libre, jugando y divirtiéndome. ?El choque con la realidad no habría sido mayor?

Creo que cuando somos adultos nos desilusionamos bastante con el mundo laboral. Por lo tanto, pienso que los niños deberían conocer esa realidad, la del sacrificio, del esfuerzo, del dolor y las lágrimas.

Por mi parte veo con buenos ojos que aprendan paseando, divirtiéndose, pero no creo que sea malo que sacrifiquen parte de su tiempo un poco sentados, estudiando, leyendo, debatiendo. Quiéranlo o no, pasarán parte de su vida en el trabajo, aprisionados, la mayoría en las ciudades.

La gran revolución sería crear otras formas de trabajar, convivir, y ser.

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