El recurso audiovisual, en el fútbol

Sucesos invisibles: primero, la mano de Henry que acomodó dos veces la pelota para pasársela a su compañero, que hizo el gol que clasificó a duras penas a Francia para el mundial de fútbol de Sudáfrica de 2010; segundo, el rayo luminoso que molestó al aquero de la LDU de Quito (Ecuador) durante gran parte del partido que disputaron contra el equipo de Fluminense en el estadio Maracaná de Río de Janeiro por la copa sudamericana.
Se trata de acontecimientos registrados por cámaras, pero inexistentes para los ojos de ambos árbitros, allá, en aquel momento, que abre el debate sobre la posibilidad de usar el recurso audiovisual como apoyo para la acción de dirimir momentos ambiguos en los partidos de fútbol. De la misma manera que el juez de tenis hoy en día tiene la ayuda de las imágenes para tomar una decisión arbitral, plantear su uso en el balompié no sería ninguna extrañeza.
Algunos opinan que el deporte más practicado en el mundo perdería “su gracia” si tuviera toda la estrafalaria tecnología en sus manos. Pero veamos, ¿cuál es esa gracia? Es interesante y hace parte intrínseca del fútbol que el juez tome las decisiones solamente tomando la realidad tridimensional del “aquí y ahora”. Por lo tanto, al recurrir a la reproducción de la realidad, se pierde su más importante elemento: ese momento, y no otro, en ese lugar.
Por otro lado, a favor del apoyo de la tecnología en el arbitraje de cualquier deporte, hace primar “la justicia” en las sentencias tomada, es decir, si por ejemplo el gol fue hecho con la mano, acción ilícita, se instaura una injusticia deportiva, donde rigen ciertas reglas, desde ya conocidas por los contrincantes. Por lo menos se supone.
Además, habiendo justicia en un evento deportivo mirado por millones de personas, la sociedad interioriza una señal social para seguir como ejemplo, o, de lo contrario, si se percibe injusticia, tendremos el efecto opuesto, la gente refleja cosas malas.
No cabe duda que uno necesita buenos ejemplos de parte de los que producen la cultura de masas, que en parte, son indirectamente responsables por los cambios que se generan en la sociedad.
Por lo tanto, hay dos caminos posibles para seguir: el juez tiene la ayuda de los avances tecnológicos en el campo de las imágenes, o decidir según su percepción de la realidad, que tal vez, es más apasionante y humano.
Quizás estemos llegando al fin de la era de la imperfección humana, una huella que fue marca de una época. Las máquinas, poco a poco, fueron ganando su espacio. El error humano quedará sin derecho.

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