El Sol y la televisión

El Sol, con mayúscula, se transformará en una bola estelar, sin luz propia, dejará de ser incandescente. Por otro lado, la televisión, con minúscula, centro de la cultura de la civilización occidental, diferentemente del Sol, no dejerá de brillar, claro, hasta que exista vida humana en nuestro planeta.
De otra cosa que estoy convencido, después de haberlo visto con mis propios ojos, es que las televisiones, ahora en plural, es decir, los aparatos, ya forman pilas de cierta altura en las calles y terrenos baldíos de la ciudad de São Paulo (Brasil).
Todavía no existe una organización efectiva en esta urbe gigantesca que haya tratado el problema de los desechos que los habitantes producen, derivados de sus productos tecnológicos hogareños vetustos. Yo mismo tengo en mi casa un cajón del ropero del cuarto de mi hijo repleto de viejos teléfonos celulares, incluso algunos ya son piezas de museo que evocan a un ya viejo mundo de aparatos eléctricos superado por productos electrónicos más eficientes y con múltiples usos.
Ahora el problema no es sólo estipular el fin que se le da a la televisión, sino además, resolver qué se hará con los aparatos en desuso, cuya tecnología fue renovada, mejorada técnicamente, refinada, y adecuada al nuevo concepto de la televisión interactiva. Y este creo que ha sido un gran avance de la comunición en televisión ya que cuando era pequeño era impensable “hablar” con esa caja luminosa, cuadrada, disociada de lo real, pero cercana del encantamiento hechicero.
Hoy en día sí se puede “conversar” con ella en vivo o en diferido, ya sea por teléfono, correo electrónico o páginas web; y ella nos contesta, nos alienta, nos premia, nos mima como a bebés de chupeta y mamadera.
Por otra parte, e increíblemente, el Sol también fue centro, foco, pasión de muchas civilizaciones, pero como algo más que Sol, fue considerado dios de dioses, principio y fin del Universo. Por supuesto, que en pleno siglo XXI sabemos que hay otros soles porque hay otros sistemas planetarios y por lo tanto, deberíamos llamar al Sol nuestro Sol, y entenderlo como hijo de algún dios.
La televisión, como un sol rectangular o cuadrado, y plano, cada vez más plano, nos ha hecho adictos a su fuego, su calor, incluso uno puede llegar a pensar que un mundo sin televisión sería una cosa sin gracia ninguna.
Lamentablemente, los viejos televisores no se autodestruyen aún, como quizás pase con el Sol nuestro. Entonces, aparecerán cementerios de productos que en algún momento fueron nuevos, pero ahora ya están o son viejos.
Atención: El lector o lectora tiene el libre arbitrio conceptual de usar uno u otro verbo, es decir, ser o estar viejo, según convenga.

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