Julián Assange: ?el nuevo Cristo?

Quieren crucificar al fundador de la web Wikileaks, Julián Assange.
Sus principales verdugos son los poseedores de un imperio que a veces muestra su faceta de decadencia. Bueno, todo imperio tiene su momento de declive también.
Varias cuestiones son interesantes y contradictorias al mismo tiempo.
Por un lado, hasta algunos presidentes han hablado del problema de la libertad de expresión en la red. Pero yo me pregunto qué pasa en cuanto a “la libre circulación de información”, así como se alega que es bueno para el comercio mundial la libre circulación de mercancías, o sea, de productos tangibles.
Si esas informaciones son “clasificadas” como secretas para alguien, pero involucran asunto de interés público, creo que vale la pena conocerlas. Por otra parte, no entiendo que ventajas tiene no saberlas. Y además, qué derecho tienen los que toman en forma secreta acciones maléficas en querer que se respete su privacidad de planificación. Es el colmo.
Es una verdadera casualidad que Jesús Cristo también denunciaba, como Julián, el mal para contrarrestarlo. Parece un enviado para iluminar un mundo de tinieblas. Paradójicamente, pienso que la red tampoco va a salvarnos por la sencilla divulgación de hechos, acontecimientos más o menos escandalosos. Al final, todo formará parte de una montaña de datos que olvidaremos en su mayoría.
Preferiría una red donde se compartan más experiencias humanas que aporten un verdadero conocimiento absoluto al Hombre, que trate de su esencia, por ejemplo.
Pienso que la red refleja muchas veces el mismo mundo de la prensa impresa amarilla, sensacionalista. Debemos cambiar el foco de la información para mejorar el desarrollo humano.

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