La guerra al plástico

Si cada persona usa unas 59 bolsas de plástico al mes, y se producen más de 500 mil toneladas de película de plástico en Brasil, es previsible, sin necesidad de ser un profeta, que el plástico lo invadirá todo, y al copar la naturaleza y las ciudades, aumentará la contaminación, y la contaminación desequilibrará el medio ambiente. Finalmente, provoca un fuerte impacto en el propio espíritu humano, porque la degradación de la naturaleza se refleja en el interior del ser. Los animales hasta mueren por eso.
A sabiendas del perjuicio, el gobernador del estado de São Paulo Geraldo Alckmin firmó un acuerdo con el presidente de la asociación paulista de supermercados para intentar extinguir hasta el fin del corriente año a las declaradas villanas.
En pleno 2012 parece una involución, sin embargo, no cabe duda de que la tecnología ha traído sus luces y sombras, por lo tanto, llegó el momento de deshacerse de lo malo de ella. Por otra parte, aunque no soy muy viejo, recuerdo que cuando era niño se iba al almacén con talegas llamadas chismosas en Uruguay, prácticamente no existían las bolsas de plástico. Cuando surgieron los supermercados aparecieron las bolsas, que te las dan en grandes cantidades como para que las personas les hagamos una buena y gran propaganda a las grandes y poderosas tiendas.
Por mi parte, muchas veces le he dicho a alguna cajera: déme sólo una, porque a menudo tienden a darte varias sin ser necesario ya que en una cabería todo lo comprado.
Claro que los de la industria del plástico brasileño no están nada contentos con este acuerdo; creen que perjudicará esta gran industria económicamente hablando. Por otro lado, los ecologistas están felicísimos, ilusionados con por lo menos un medio ambiente menos degradado, menguar la producción ya ayudaría mucho, según ellos.
Por lo tanto, deberán poco a poco cambiar sus cómodos hábitos los paulistas y cargar sus adquisiciones en cajas, carritos, bolsas de tela o mochilas, grandes o pequeñas, prácticas o incómodas. Está claro que muchos otros aspectos en cuanto a la contaminación quedan en el tintero. Personalmente creo que esperar cambios comportamentales a corto plazo es muy difícil, pero por otro lado uno debe esperanzarse con que una persistente educación ambiental provoque a través del tiempo una nueva mentalidad, y pensar: la naturaleza está antes que nosotros los humanos, que somos humus, materia cósmica. Así que a protegerla, cuidarla. Si no, de tanto jugar con la naturaleza, ella va a jugar con nosotros.

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