La Historia, según E. Galeano

El último libro de Eduardo Galeano recoge un montón de errores humanos a través de la historia del universo. Espejos: Una historia casi universal, creo yo, iguala todas las injusticias ocurridas y por ocurrir en el mundo, ya que son el lado oscuro de la humanidad.
En el planeta dirigido por hombres de pies de barro, las guerras nunca han cesado, ni el deseo por el poder, el prestigio o las riquezas materiales, cueste lo que cueste.
Reciben una justa lluvia de críticas, con la maestría de un artesano de las palabras, Wall Street, los Estados Imperio, las corporaciones privadas, la Iglesia Católica, el Capitalismo, Hollywood, ciertos Papas, varios dictadores.
De un extremo al otro del planeta parece que se repiten las historias como cuentos fugaces que relatan la lucha entre dioses y diablos, represores y reprimidos, poderosos y desposeídos, representantes oficiales y no oficiales, en fin, como fábulas de gatos y ratones.
Y todo se refleja casi en forma idéntica de un lado al otro de los cuatros puntos cardinales como si hubiera muchos espejos que, a pesar de las distancias y las gentes, reflejan lo mismo, digamos que sólo cambia la geografía y todo se reproduce igual. Es como si el ser humano copiara los malos ejemplos infinitamente, y los actores: derrotados y delirantes victoriosos, porque al final todos pierden.
En cuanto a las históricas críticas a la Iglesia Católica y a los santos machistas, no cabe duda de que muchos se equivocaron al declarar y hacer las guerras santas, negarles a las mujeres sus derechos, realizar las cruzadas, llevar adelante la Inquisición.
Pero cuando uno forma parte de la Iglesia viva de hoy en día, se siente uno un poco tocado, no porque no se deban hacer y como consecuencia aceptar las críticas que nos ayudan a leer la realidad e intentar cambiarla, sino porque parece que el artesano escritor ve y resume sólo lo malo de un “cuerpo”, y no se muestra su todo. Una visión global, no segmentada, como hace la cámara fotográfica.
Los miembros de la Iglesia actual se llaman pastorales, creyentes laicos agrupados que sencillamente quieren actuar y construir junto al pueblo en el terreno social una historia diferente, sin vencedores ni vencidos. Hay cuatro pastorales muy importantes que tienen gran relevancia actualmente: la operaria (junto a los obreros), la de los niños (apoyo a las madres sobre alimentación y salud infantil), la carcelaria (buscando la rehabilitación e inserción social de los presos) y la de los inmigrantes. Son un ejército de anónimos que colaboran y trabajan en forma honoraria.
Conocí personalmente el trabajo de la pastoral de los inmigrantes cuando llegué a São Paulo (Brasil) como exiliado. Acogen a los inmigrantes de todo el mundo, de cualquier credo y etnia. Además, dan asesoramiento jurídico. En mi caso, recurrí a ellos para aclarar aspectos legales de documentación de inmigración. Y me ayudaron.
La nueva Iglesia está integrada por gente que le cambió la cara por completo y la transformó en un ser caminante, amigo, que quiere estar y vivir las alegrías y tristezas junto a los hombres y mujeres.
El rostro, el oído y la voz de Dios somos todos, pero no somos todos Dios, sólo somos parte de Dios y tenemos libre albedrío para decidir cada situación en cada instante. Por lo tanto, cabe a nosotros crear un mundo sin guerras, odios, injusticias y dolores sociales.
Ah, vale la pena leerlo.

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