La Tierra herida

La violencia masculina es producto de la influencia hormonal, la testosterona, según investigaciones de la neuropsiquiatra Louann Brizendine, de la Universidad de California (EE.UU). Por mi parte, pienso que esa conducta agresiva del hombre le trae a la Tierra lamentables consecuencias, por ser también ella un organismo vivo.
Para el físico inglés Stephen Hawkings, el planeta en que vivimos tendrá una duración máxima de vida de 1.000 años. Y ahora, la imposibilidad de parar el vertido de petróleo en el Golfo de México, nos conduce a la interrogante de saber si el hombre es realmente capaz de dominar a la Naturaleza. O incluso cuestionarse si él o sea, nosotros, la destruiremos, y en cuánto tiempo.
Por otro lado, las dimensiones reales de la fuerza de la Tierra y su enojo, son inmedibles, inconmensurables. Además, por ahora, el viento, la lluvia, los maremotos, los terremotos, los huracanes, formas de su furia, han llevado a la humanidad a desarrollar una ciencia que determina estos fenómenos atmosféricos, conociendo su ubicación, su duración, pero aún queda fuera de nuestro conocimiento su posible impacto, y las consecuencias que aparejan estos desastres ecológicos naturales o los causados directamente por los hombres.
Por otra parte, si uno no conoce las consecuencias que traerá para el Golfo de México el terrible accidente provocado en uno de sus cuantos yacimientos petrolíferos, quiere decir que la civilización occidental empezó a construir el “progreso” a ciegas. Entonces, llegó la hora de recapacitar.
No cabe duda de que toda variación ecológica provocada en la Tierra genera cambios irreparables. Por ejemplo, varias especies de animales han desaparecido para siempre de ecosistemas dañados. Cabe preguntarse si alguien le pidió permiso a nuestro planeta para ser ultrajado, degradado, mutilado.
Está claro que no, hemos explotado los recursos naturales en forma irresponsable e inconciente, pensando sólo en intereses financieros y económicos, no importándonos por el ambiente.
Salvemos la dañada Tierra, cuidémosla como si estuviera enferma, porque está diciéndonos y mostrándonos con esa herida que sangra, que está herida.

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