Pequeñas acciones, grandes cambios

“Esta frase famosa del ex presidente norteamericano J. F. Kennedy, que fue asesinado en la década del sesenta, denota una preocupación por el bien común, público. En primer lugar, el bien del país, y por añadidura, el bienestar personal.

Claro que no todos concuerdan con este tipo de ideas, todo lo contrario, creen que el Estado debe darles todo, sin esfuerzo, dificultades o sacrificios.

Por la radio, por ejemplo, se escuchan comentarios como el siguiente:

El propio habitante, siguiendo la idea del bien público, podría ayudar, sencillamente, al no tirar en las veredas y calzadas ningún tipo de desecho: restos alimenticios, botellas y bolsas de plástico, papeles, cartón, cigarrillos, diarios.

Por qué no, además de recoger de la calle aquello que no demandaría un gran esfuerzo de su parte, cuando pueda y quiera, y botarlo en los contenedores que están esparcidos por la metrópolis.

Pequeñas acciones y una actitud diferente por parte de todos los moradores de la ciudad portuaria, generaría un gran cambio, no sólo estético, sino también sanitario. Un refrán indio dice que una larga caminata empieza con un pequeño paso. Y la suma de esos pasitos puede llegar a ser una enorme aventura.

Creo que eso que uno puede hacer por su ciudad, o país, se transforma en una historia simple, casi invisible por sus dimensiones diferentes, claro, no hay propaganda de los actos de los sin voz, pero tan real y disfrutable como, la loable, gesta independentista artiguista.

Cada uno guardará su pequeña historia, en su corazón, de lo que hizo en cuanto a la limpieza de la ciudad: La semana segunda de enero levanté de la calle papeles, volantes, una caja de plástico verde para guardar huevos, páginas perdidas de diarios rasgados, algunos pitillos. (Perdone lector o lectora por el uso excesivo de los indefinidos, pero es difícil especificar).

No le tengo miedo a una posible burla vociferada por algún observador, transeúnte, y gracias a Dios todavía no me ha pasado.

En efecto cada una de esas cosas tiradas en las calles tiene una historia desconocida.

No se puede esperar todo, y entiéndase lo que se quiera, del Estado, uno debe hacer algo por la capital de todos los uruguayos y por el paisito.

No preguntes lo que el país puede hacer por ti, pregunta qué puede realizar uno por el país.La Intendencia no limpia la ciudad de Montevideo. Es verdad que en sus calles se ve mugre, que no aparece solita, esproducida (si se puede explicar así) por la propia población capitalina o por la que está de paso, como un turista. Pero la mayor parte de la basura, claro, es consecuencia de lo que implica vivir en la ciudad. 

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