Sin Amy Winehouse

El silencio nos aterroriza porque uno se enfrenta a sí mismo, y esto hoy en día nos parece insoportable.
Mi experiencia, o mejor dicho, mi intento de vivir en silencio es casi imposible en este siglo inflamado de información. En algunos momentos de la tarde he dejado desenchufado todo lo que emite sonidos, que en la ciudad es prácticamente artificial el sonido y, por supuesto, genera ruidos. Eso sí, reconozco auditivamente la diferencia entre sonido y ruido, pero no creo que esté correcta la diferenciación semántica que da el diccionario que tengo: “Ruido es un sonido inarticulado y confuso, más o menos fuerte”.
Pienso que el rugido de ciertos animales como el elefante, el león o el jaguar, es fuerte, inarticulado (porque sólo articulamos los humanos) y no por eso puede ser considerado un ruido, sino el sonido natural que emiten los animales, claro que es más armonioso el sonido de los pájaros, que también es inarticulado.
Por otra parte, yo creo que pueden ser ruido algunos sonidos naturales, pero principalmente los sonidos artificiales: los motores en general, los aparatos electrónicos que reproducen los sonidos naturales, los engranajes de las máquinas, los electrodomésticos.
Lo cierto es que el ejercicio de vivir en silencio me llevó a desconocer a Amy Winehouse, ahora un mito, la nueva voz de la era de los aparatos reproductores de sonidos.
Indudablemente me perdí mucho, pero me pregunto si haberla escuchado habría transformado mi vida, si me habría complementado, si me habría llenado los vacíos espirituales, los recónditos deseos.
No cabe duda de que la persona que podría haberme inundado de luz, ni siquiera ella mismo consiguió aliviarse de este mundo de ruidos, que por nuestra insistencia de cultivarlos nos olvidamos de la propia humanidad. Es un hecho que el hombre vivió durante cientos de miles de años resguardado de los ruidos, y por lo tanto, obligado a escucharse a sí mismo, y a escuchar a sus prójimos, y sobrevivió sin, o con terror de sus propios miedos, sus fantasmas mentales, sus dioses.

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