Tragedia en iglesia

Una iglesia evangélica, ubicada en el centro de São Paulo, vivió el domingo dieciocho de enero un terrible acontecimiento. El techo de zinc y tejas de barro cayó encima de unos doscientos feligreses que esperaban el comienzo del culto de las siete de la noche. El derrumbe provocó la muerte de nueve mujeres y 106 heridos que principalmente sufrieron fracturas y traumatismos.

¿Un holocausto anunciado?

El templo con capacidad para dos mil personas, que había sido un cine en los años sesenta, se incendió hace tres años. Por otro lado, algunos testigos que aparecieron en la televisión confirmaron que ya se habían caído tejas muchas veces mientras se realizaban los cultos. El mismo lugar donde se casó hace cuatro años el famoso jugador de fútbol Kaká, ferviente miembro de esta iglesia.

¿Señales de falsos profetas?

Los fundadores de la “Iglesia Renacer en Cristo” están presos en EE.UU. por no haber declarado ante la aduana estadounidense que portaban 50.000 dólares. Además, en Brasil una investigación policial señala que la pareja fundadora de la iglesia estaría involucrada en una gran estafa realizada. Con el dinero recaudado de las colectas habrían comprado bienes particulares como chalés, coches y yates. Aparentemente sólo buscan poder. Y el poder es un medio para obtener muchas cosas, como el bienestar material y el ascenso social y político.Los verdaderos profetas vinieron al mundo y se la jugaron para brindarse a los otros, como único objetivo de su vida, ah, y con humildad. El profeta Isaías ya nos alertó: “tendrán vergüenza de los robles verdes que codician” (Isaías c. 1, v. 29). En los tiempos del profeta Isaías, antes de Cristo, algunas comunidades de Palestina hacían culto idólatra a los robles verdes, considerados sagrados. Las palabras de este antiquísimo profeta iluminan el camino de la religión (cristiana, judía o musulmana) y los hombres para advertirnos de las desviaciones que los mortales hacemos del proyecto de Dios, que es el bien de “todos”. Y cito nuevamente a Isaías en el capítulo uno versículo diecisiete que pide: “Respeten el derecho, protejan al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *