Uruguay en el carnaval de Brasil

El carnaval de São Paulo mostró y nombró a Uruguay a través de la scola de samba Vai Vai, una de las catorce que desfilaron entre el sábado y el viernes pasado, que trató los ochenta años transcurridos desde el primer mundial hasta el presente año.
Además de la historia de los mundiales y sus ganadores, presentaron en sus grupos alegóricos (llamados alas), la propia historia implícita, entonces, dictadores como Videla reaparecieron con una sonrisa satánica y todo.
Uno de los dieciséis grupos alegóricos representó a “la celeste olímpica”. El locutor de la televisión que transmitió en exclusividad el evento, explicó e informó que Uruguay había ganado dos campeonatos olímpicos antes de la realización del primer mundial de fútbol, coincidiendo con el año de fundación de la scola de samba del barrio Bixiga, próximo al centro de la gigantesca urbe.
“La celeste olímpica” estaba formada por jóvenes vestidos con camisetas a rayas, blancas y celestes, botines imitando aquellos de la década de los treinta, bailando a ritmo del samba.
La letra del samba trataba los “80 años de arte y euforia” de la scola, que está relacionada con la propia comunidad, porque no existe scola de samba sin comunidad y toda scola de samba nace en medio de la comunidad.
La música y letra del samba dan el movimiento y compás de los que desfilan, mueve a toda la scola que puede tener hasta 4.000 integrantes. Pero la letra no estaba relacionada con la alegoría en este caso particular, que intentaba recontar una historia, homenajear, valorizar los sucesos pasados del fútbol y sus personajes.
Las alegorías dan el color, el movimiento, la composición, casi todo pero sin voz acústica propia, como en los tiempos del cine mudo, y todos van disfrazados por fuera y de alegría por dentro.
Los que ven el carnaval por televisión pierden el ritmo palpitar y retumbar en la piel, pero escuchan a los narradores que explican hasta los menores detalles de las scolas, los problemas surgidos o los famosos que aparecen destacados brincando en los carros.
Fue muy gratificante ver a “la celeste olímpica” en el carnaval de São Paulo. El martes esperaré ansioso la decisión del jurado, y quién sabe, tal vez sea la campeona, que deberá desfilar nuevamente el próximo sábado veinte de febrero, en un carnaval que visualmente se parece cada vez más al de Río de Janeiro.

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