Vuelve el fenómeno, gordo

Con una sonrisa del tipo Walt Disney Producciones, y contentísimo-como para no estarlo con 250 millones de dólares en su haber-Ronaldo Nazario dijo que quería ser “un loco más”, claro entre todos los otros hinchas de Corinthians F.C., que además tiene fichado hace un año al uruguayo Acosta. El fenómeno, más pesado, ha causado revuelo en el medio brasileño. Todos se preguntan cómo hará para adelgazar en más o menos un mes, cuando empieza el torneo de los clubes del Estado de São Paulo.

 

Su rostro hinchado denota el año inactivo que pasó y la dulce vida que vive. Pero claro, tal vez vuelva en un abrir y cerrar de ojos a ser un atleta del deporte señor y los negocios: ya se han vendido miles de las nuevas camisetas corinthianas con el número nueve y, por supuesto, el rótulo, Ronaldo.

 

Algunas fotos que le sacaron a él los también famosos paparazzi de Ibiza, destacaban, no sin querer, una pancita incipiente, fofa. Después, ya en Brasil, en su natal Río de Janeiro, confundió a tres travestis, según dijo, con mujeres. Pero la fiestita no le salió bien, ya que tuvo que ir a la comisaría porque los hombres vestidos de mujeres quisieron chantajearlo, iban a contar todo a los medios si no les daban una buena suma de dinero. Parece que siempre se paga un precio por la bendita fama.

 

Su historia futbolística, que empezó en el Flamengo de Río, pasó por el PSV Eindhoven, el Barcelona, el Milán y el Real Madrid, seguramente termine donde comenzó.

¿Estaremos frente al ocaso de una carrera o frente al renacer del ave Fénix? Esto sólo se sabrá en el próximo capítulo de la vida real del “fenómeno”, palabra que según al antiquísimo diccionario que tengo viene del griego phainómenon, que quiere decir lo que aparece en toda manifestación de la materia o energía. Y en el sentido aplicado a una persona: extraordinario, sorprendente. Creo que no cabe duda de que él es sorprendente.

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